Pese a todos los desperfectos, la banda supo dar un buen concierto, donde las sorpresas no faltarían, y los éxitos tampoco.A fines del 2008, corría el rumor a nivel nacional que Haggard vendría a Chile. Pero eso quedó nada más que en rumor, ya que nunca fue. Pero a varios se nos puso la piel de gallina cuando nos enteramos que por fin habían confirmado conciertos en Sudamérica, y con ello, nuestra linda nación. En fin, la cosa es que ese día ya llegó y Vortex.cl estuvo presente, ahí mismo, con los fans, con el pueblo “haggariano”.
Eran más o menos las cuatro de la tarde, cuando este humilde servidor junto a su compañera, hacían su llegada al recinto donde se realizó el show. Las cuatro de la tarde y la fila de espera no era muy larga. Había poca gente, pero eso no quería decir que el local estaría vacío. El hecho de que hubiera una sola fila, me olía a que esto no estaría bien organizado.
José, un amigo del fans club, me dijo que la banda llegaría más o menos a esa hora a la prueba de sonido. Esto no fue así. Eran más de las seis, cuando los alemanes ingresaron al recinto. Entre todo el colapso que produjeron los fans, los gritos a Asis y piropos a Su, Haggard entraba al local que los recibiría esa noche. Y esto también me olía a mala organización y, además, a que el evento comenzaría con un poco de atraso.
A medida que pasaba la tarde, iba llegando más y más gente. Cuando eran más o menos las siete, la entrada para el público comenzó. Fue entonces cuando la única fila tuvo que dividirse. Mala desorganización. Los preferenciales y los vips entraron primero, y quienes tenían entrada general tuvieron que esperar. Pero no esperaron solo a que entraran los de mejor ubicación… ¡esperaron hasta las ocho! Otro dejo de mala organización.
Bueno, mientras esperábamos nuestras correspondientes acreditaciones, los problemas iban y venían. Que hacían pasar a los vip, que los vip reclamaban porque pasaban los de general, el productor no aparecía con las credenciales, la prueba de sonido se canceló por el ingreso del publico… lluvia de problemas en el Cadilac.
Cuando ya estábamos adentro, otro problema apareció, pero esta vez para nosotros… la luz era muy escasa y se veían venir malas fotos… pero no fue así… al menos las luces del escenario estaban bien ubicadas. Pero no estamos aquí para criticar al local, sino para revisar lo que fue el show de Haggard.
Como la prueba de sonido no se hizo previamente, la banda tuvo que probar 5 minutos antes de comenzar el show. Ahí fue cuando Asis pidió silencio y comenzaron con la prueba. ¡Hasta probando sonido son buenos! “Las manitos, las manitos… ¿dónde están?”, amenizaban la espera. Y llegó el momento… Asis anunciaba la primera canción de la noche.
“Tales of Ithiria”, con su respectivo intro, “The Origin”, abrían la sesión de música clásica, medieval y death metalera. Un comienzo bastante calmo, pero que te ponía los pelos de punta. Los escalofríos no dejaban de parar por mi cuerpo cuando oía esos violines combinados con las voces de los sopranos. Aunque la guitarra semi acústica no sonaba, podíamos disfrutar de un excelente comienzo. La banda se imponía ante los problemas técnicos.
Un eufórico Fiffi, el tenor de la banda, nos encandilaba y nos dejaba perplejos con su desplante en “Statement Zur Lage Der Musica”. Después de eso, no dieron descanso al publico que saltaba y coreaba todas las canciones. “Per Aspera ad Astra” fue una de las más cabeceadas, una de las más cantadas por los chilenos que disfrutaban del show. En eso, Su, la soprano, nos daba cátedra de cómo hacer un buen cabeceo. Todos quedaron enamorados de su simpatía y carisma en el escenario. Bailaba, actuaba, “jugoseaba”, las tenia todas esta mujer.Con un Asis Nasseri muy tenso, el show continuaba pese a los desperfectos del audio. “Eppur Si Muove” nos demostraba de cómo esta banda es maestra en superar todos los inconvenientes y que son lejos, los mejores en hacer Classical Metal. Luego vendría un momento muy especial, donde Asis dedica una de sus canciones a su novia. Esta sería “The Day as Heaven Wept”, un tema muy romántico y medieval, pero que también sufrió los problemas del audio.
Ya más tranquilo, Asis se dirigió a la masa oyente para pedir disculpas por los problemas y anunciar que el setlist sería mas corto, ya que la hora de término debía ser a las diez. Gritos y pifias, no para ellos, sino que para producción, fue la respuesta inmediata de la gente. Pero esto se suplió cuando, de forma sorpresiva, la banda interpreta el himno nacional solo con violines. La bandera chilena hecha por Haggard Chile ~Tales of Ithiria Fans Club, fue alzada como muestra de cariño por los dos vocalistas líricos. Un momento sublime, que enmarcaba todo el pesar de la banda por no poder desarrollar un show al 100%.
Ya se acercaba el fin, y no podía faltar uno de los clásicos, “The Final Victory”. Toda la discoteque se vino abajo. Saltando, cabeceando, cantando… el pueblo haggariano se hizo sentir dentro del Cadilac. Y el encargado de cerrar la presentación fue “Awaking the Centuries”, tema con el cual demostraron que son uno de los alemanes más virtuosos que hayan pisado nuestro país. La gente quedó contenta, pero con gusto a poco después de terminado el show. No hubo encore, y varios temas fueron suprimidos del tracklist, siendo “Herr Mannelig” uno de los grandes ausentes del concierto.
Aún así, Haggard dio un recorrido por toda su discografía, pasando por “Origin of a Crystal Soul” hasta temas de su ultimo trabajo, como “The Sleeping Child” y “Upon Fallen Autumn Leaves”. Pero si usted quedó con las ganas, bueno, la promesa que quedó fue su regreso el próximo año. Esperemos que sea así, para que puedan desquitarse pronto de todos los problemas que tuvieron. ¡Grande Haggard!









3 comentarios:
Y pueden comentar ah! jajaja
el momento del himno fue la raja...lo llore toodo
grande Haggard! se espera para el otro año
porque la productora eligio un lugar como el cadillac para la presentacion? tan ordinarios que son... para eso esta el movistar o el caupolican para dar un show de nivel, y no esas picanterias de locales reggeteneros.
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